Rut y Booz: Amor Redentor

Rut y Booz: Amor Redentor

Rut y Booz: Amor Redentor (Rut 4:1-17)

Hemos llegado a la cuarta entrega de la serie del libro de Rut: El evangelio según Rut. En el capítulo anterior observamos como Noemí enviaba a Rut a la era con una propuesta matrimonial para Booz, bajo el contexto del mandato levirático, en donde el pariente soltero más cercano podía tomar por esposa a la mujer de su hermano, si éste había fallecido. Toda la escena transcurrió en un clima de intimidad a la luz de la luna. Lo sucedido en aquella era estuvo llena símbolos poderosos para mostrarnos que el medio que Dios utilizaría para cobijar a Rut sería el mismo Booz. Exploramos el carácter del amor verdadero en los actos de nuestros protagonistas, mediante el cuidado mutuo, provisión y capacidad para sobrellevar la tentación sexual.

Nos vimos reflejados en esta historia, porque nosotros como pecadores vivíamos en dicha era, prostituyéndonos detrás de nuestros propios ídolos, no éramos como Rut quien era una mujer virtuosa, pero nuestro Señor se encarnó, se introdujo en aquella era para limpiarnos de nuestros pecados y darnos nueva vida, revirtiendo en nosotros las consecuencias del pecado y la caída, dándonos un adelanto del descanso que experimentaremos cuando seamos transformados.

La escena termino con una promesa dada por Booz: ella sería redimida sí o sí a la mañana siguiente después de su encuentro en la era, nuestro protagonista no descansaría hasta que ella pudiera encontrar reposo y ser redimida, así que sale en busca del pariente redentor anónimo más cercano a Elimelec por sobre él. Por lo que quedamos a la expectativa de lo que sucederá en las vidas de Rut y Booz.

En este capítulo a diferencia del anterior (Rut 3) ya no tenemos un escenario de intimidad, hemos abandona la era en donde Rut le propone matrimonio a Booz, cambiaremos de escenario y nos ubicaremos en el centro de la ciudad. En este capítulo todo transcurre nuevamente a la luz del día y básicamente la protagonizan Booz y Noemí, Rut prácticamente ya cumplió con sus debidas labores, se transforma en un personaje secundario en este capítulo. Recordemos que fue ella quien tomo la iniciativa en el capítulo 2 al ir a buscar alimento al campo de Booz, en el capítulo 3 fue Noemí quien toma la iniciativa enviando a Rut a la era, pero ahora es Booz quien inicia la escena y su objetivo es resolver el problema del pariente redentor. Los próximos 10 versículos que estudiaremos son los más detallados sobre transacciones legales en Israel, es un ejemplo sin comparación en las Escrituras.

En el verso 1 observamos como Booz sube a la puerta de la ciudad y se sienta a esperar al pariente anónimo, en este lugar se concentraba el centro del comercio, las transacciones comerciales, la audición de la Ley, se realizaba el mantenimiento de la gobernación y la administración civil, circulaban las noticias, los anuncios públicos y se resolvían disputas legales, es ahí a donde Booz va para resolver todo el asunto. Es increíble ver esta escena, es muy sencilla, pero transmite un aprendizaje muy profundo, Booz sabía de la importancia de esta búsqueda, la del pariente redentor que era más cercano a Elimelec que él, recordemos que él está enamorado de Rut, y Rut de él, sin embargo, Booz en todo su accionar impresiona por su madurez y templanza, él no va corriendo a tontas y a locas a convencer al pariente anónimo a que le cediera el título de pariente redentor, probablemente durante el camino reflexiona en su corazón y deja su causa a Dios, él desea agradar al Señor por sobre todas las cosas. Miremos lo que dice David Burt:

“cuantas veces nos desvivimos, según nuestra lógica humana y nuestros intereses creados, por defender nuestros supuestos derechos, y garantizar nuestro futuro, y el Señor se ríe de nosotros, en cambio si como Booz nos preocupamos por la ley de Dios y nuestras obligaciones morales, y entregamos en manos del Señor nuestros derechos y nuestro futuro, él nos vindicara” Rut, pág. 168.

Recordemos que es Dios quien está uniendo a Rut y Booz, y él mismo está propiciando todas las instancias para que esto suceda. Rut no fue a la puerta a reclamar sus derechos, porque entendía que esto sólo lo podía hacer el pariente redentor, y Booz sabe que sólo puede depositar su Fe en el Señor y utilizar los medios legítimos que él ha dado en su palabra para casarse con Rut. Así que Booz va en busca del pariente redentor, y al igual que en capítulo 2 en donde Rut acaba en los campos de Booz, aquí Dios sincronizó las agendas de Booz y del pariente anónimo, Booz le llama y le dice: Eh, Fulano, ven acá y siéntate. Y Fulano va y se sienta. ¿Quién será este hombre? Y ¿Por qué se le llama Fulano? El autor de Rut quiere cuidar la reputación de nuestro incógnito amigo Fulano, que en la cultura árabe quiere decir “persona cualquiera”. Más adelante descubriremos el por qué de esta incógnita. Booz reúne a 10 varones de la ciudad, y les pide que se sienten junto a ellos, para presenciar la conversación. El que sean 10 testigos quiere decir que todo el diálogo posee un carácter legal, y ambos, tanto Booz como Fulano, necesitan una garantía, un aval para el futuro. En la cultura judía se necesitaban 10 testigos para una boda, 10 hombres para dar inicio a los servicios religiosos, 10 justos fueron lo que solicitó Abraham considerar a Dios sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra para que no fuese destruida, así que este número de hombres visados por la misma ciudad, serían los encargados de dar validez a la negociación que presenciaremos, y cosa importante es notar que no se trata de una compra en el sentido moderno, como cuando vamos a la feria, o vamos al mall, sino que aquí implica redención, por esto es que vemos tanta solemnidad.

En el verso 3 Booz inicia la conversación realizando una exposición formal de los hechos y coloca una oferta de oro en la mesa. Le cuenta que Noemí vende una parte de las tierras que le pertenecía a Elimelec, y él, Fulano,  es quien tiene la prioridad para comprarlas, es necesario hacer un paréntesis aquí, en el capítulo 1 Noemí había dicho que había regresado con las manos vacías a Belén, pero ella tenía terrenos. Recordemos que la ley prescriba que la tierra le pertenecía a Dios, y no tenían derecho a vender sus tierras perpetuamente (Lev. 25:23), sino que parcialmente, en casos de necesidad y deudas, pero existía la posibilidad de que el pariente más cercano a quien pertenecía dichas tierras rescatara esta fuente de provisión para la familia, recordemos que la tierra era uno de los patrimonios más importantes para las personas en esta época. Esta práctica evitaba los abusos de los latifundios, y reflejaba la misericordia que las familias debían tener con sus parientes, recordemos que es un tiempo en donde no hay seguros sociales, AFP’s, bancos, estados, la familia era quien se preocupaba de las necesidades de la familia, y así es como debería seguir siendo la prioridad hoy, Dios nos hace habitar en familias, para que mostremos misericordia y demos provisiones a quienes amamos.

El verso 4 nos muestra que Booz había decidido darle esta información a Fulano, no se la reservó, sino que actuó con transparencia. Booz le pide una respuesta:

“Fulano, si quieres redimir hazlo, pero si no quieres decláramelo, para que lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti”

Fulano responde un rotundo sí. Supongamos que este capítulo termina aquí, probablemente nos sentiríamos decepcionados, pasamos todos los capítulos esperando que Booz y Rut se casen; sin embargo, como en toda la historia de este libro surge un nuevo obstáculo. Como dice John Piper:

“La causa de nuestras frustraciones no sólo es el pecado, sino también la justicia inoportuna”.

No esperábamos este desenlace, pero, Dios allanaría el camino. Booz, no pierde la calma, se nota que ha meditado en el asunto y en cómo proceder, y Dios utiliza esa sabiduría para que Fulano ceda su derecho, recordemos que Dios no pasa por alto los dones y habilidades de los hombres, más bien las utiliza. Además de contarle a Fulano sobre la tierra, ahora en el verso 5 le cuenta sobre sus deberes y derechos al hacerse propietario de dicha tierra. Le explica que la tierra viene con añadiduras, que el mismo día, no antes, no después, que comprara la tierra debía casarse con Rut, con lo cual no podría dilatar su respuesta, Booz lo coloca entre la espada y la pared, parafraseando le dice:

“ok, si quieres comprar la tierra, está bien, pero debes hacerte cargo de Rut y también de Noemí”

Booz inteligentemente se había guardado información esencial: con la compra de la tierra Fulano tendría que casarse con Rut, y la describe, como una Moabita y viuda, probablemente para Fulano sería un problema casarse con esta extrajera, de un pueblo que era enemigo de Israel, y quizás un atisbo de racismo emergió dentro de su corazón; el pariente anónimo empieza a calcular gastos en su mente, probablemente tendría hijos de un matrimonio anterior, con lo cual tendría que dividir la tierra, pero su respuesta cambia:

 “no puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad, redímela tu usando mi derecho”

Después de estas palabras respiramos aliviados. Para este individuo el lazo familiar bastaba para comprar la tierra, pero no era lo suficientemente fuerte para cuidar de dos viudas y compartir su tierra, sin embargo, la razón fundamental de su negación es que este no es sólo un compromiso legal, sino que era un sacrificio, significaba entregarse totalmente para cuidar a dos viudas, que al parecer no tenían valor, fulano es materialista, no hay un asomo de generosidad ni de voluntad de beneficio ajeno, es el alter ego de Orfa, al igual que ella no pudo iniciar el viaje de la Fe; y es por eso que el autor omite su nombre, para guardarle de esta magna vergüenza. Por otro lado, no estaba dispuesto a restaurar el nombre de los difuntos Elimelec y Mahlón, no podía permitir que su nombre fuese olvidado y el de los muertos siguiera vigente, sin embargo, al querer conservar su nombre, el cual ni siquiera tuvimos la oportunidad de conocer, lo pierde, no quiso dañar su heredad, pero termino perdiendo a Rut, quien finalmente se transforma en la tierra fértil que abrirá camino para la venida del Salvador. Miren lo que dice Park acerca de Fulano:

“Fulano es el hombre que se aferra a lo suyo, y se queda solo. En el corazón de Booz late un amor que viene de lejos, una intención que va más allá del amor humano. En Booz vemos al hombre que quisiéramos ser, sereno y benévolo, un señor, lleno de gracia y verdad. Pero nos estremecemos ante la sombra gris del malogrado pariente anónimo, y el toque gélido de su egoísmo materialista turba y entristece nuestro hombre interior” Park, págs. 31 y 52.

Lo que procede luego de estas declaraciones es realizar un recordatorio de vigencia del contrato, lo que se narra en el verso 7 y 8 funcionaba como un símbolo de satisfacción por la negociación, que el autor tenga que explicar esto, es indicio de que el libro de Rut debió ser escrito unas décadas posteriores a los hechos, Fulano se quita uno de sus zapatos y se lo da a Booz, como si fuera un anillo de compromiso, con este acto, el nuevo dueño de la tierra podía entrar, pisar y salir por la heredad trasferida,  pero este acto señalaba algo mucho más profundo, y es que la entrega de ese simple zapato, implicaba la transmisión del derecho sexual, el cual ahora le pertenecía a Booz. Si Rut hubiese estado presente en esta situación según Deuteronomio 25:8,9, ella como mujer despreciada por Fulano le quitaría el calzado del pie y escupiría en el rostro, así sería hecho al varón que no quisiera edificar la casa de su hermano. Luego de esto Booz remata la negociación resumiendo públicamente el acuerdo, enunciando sus cláusulas e implicancias:

Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy (Rut 4:9-10)

Booz inicia con la frase “vosotros sois testigos hoy”, y termina con la misma expresión, la aprobación de los presentes es el sello por dentro y por fuera de esta transacción. Booz ha adquirido de las supuestas manos vacías de Noemí, tierras de Elimelec, y a Rut por mujer, esos son los beneficios de la negociación, pero sus responsabilidades están en ser esposo de Rut y restaurar el nombre de Elimelec, para que no se borre su nombre de la memoria de la ciudad, con esto, el autor del libro hace notar el contraste entre Booz y Fulano, nuestro héroe Booz está dispuesto a pagar el precio por la tierra, casarse con Rut, lo cual, sin duda, era un privilegio, pero está dispuesto a que su nombre sea olvidado con tal de que el nombre de Elimelec, su pariente, que ni si quiera conoció,  sea restaurado, Booz hace esto no por conveniencia, no por escrupuloso, sino por obediencia y devoción al Dios de Israel y por amor a Rut, y su amor por ella es formal, ordenado, planificado, arriesgado, sincero, porque así es el verdadero amor; así que queridos hermanos que están en busca del amor de una mujer o de un hombre, ya saben lo que no es el amor, no es desordenado, no es improvisado, siempre está dispuesto a tomar riesgos (dentro de los límites enmarcados por Dios) y nunca es deshonesto.

Ha concluido un acuerdo que destaca por su sencillez, sentido humanitario, que fue realizada sin tanta burocracia, sin impresos, sin sellos, sin pólizas, sin papeles por triplicado, es una ceremonia civilizada, pública e íntima a la vez; Belén está dando un ejemplo cívico maravilloso en un tiempo de caos, recordemos que es el tiempo de los Jueces, donde cada quien hacía lo que bien le parecía, sin embargo, Dios conservaba un remanente fiel en esta pequeña ciudad, el que esta gente tuviera esta disposición era un beneficio para la vida social de cada habitante del poblado, pero por sobre todo Dios había ordenado desde la fundación del mundo que cada uno de los oyentes de la negociación fueran partícipes y facilitadores de la gestación de la venida del Rey de Gloria, sin esta participación tan sencilla, como testigos, no hubiese sido posible dar legitimidad a la unión de Rut y Booz.

En el verso 11 los presentes confirman su colaboración diciendo: Testigos somos. Pero su participación no termina ahí. Luego de esto, oran por Rut y desean que ella sea como Raquel y Lea, quienes dieron origen a la nación de Israel, pero curiosamente nombran en primera instancia a Raquel y no a Lea, quien fue la primera en tener hijos ¿por qué? Génesis 29:31, se nos dice que Raquel era estéril, situación similar que ha experimentado nuestra querida Rut, ella había pasado más de 10 años en Moab con su marido Mahlón sin tener hijos, más allá de saber si ella o Mahlón eran estériles, lo medular era que no había podido concebir hijos, los cuales son herencia de Jehová (Salmo 127:3); y así lo entienden los habitantes de Belén, por eso suplican al Dios de los cielos para que abra la matriz de Rut, como abrió la de Raquel, de Sara y Rebeca, la línea sanguínea de Cristo se sembró en medio de la esterilidad, una de las maldiciones de la caída, pero el Evangelio de Cristo y su Reino vienen a revertir las consecuencias catastróficas del pecado y el Salmo 113:9 nos recuerda que Dios hace habitar en familia a la estéril, los habitantes oran para que el nombre de Rut y Booz tomaran lugar en la línea sanguínea del Mesías, imitando la Fe de Abraham cuando se le prometió que de él saldría una gran nación, ellos creían que de Rut y Booz vendría bendición para Belén y el mundo.

Además, oran por Booz, y su oración por él es increíble, le dicen dos cosas: seas ilustre en Efrata ¿recuerdan quiénes eran efrateos? Mahlón y Quelión, y ¿Qué significaba Efrata? Fecundidad. Piden a Dios que Booz sea un verdadero Efrateo, que Dios le haga fértil y fructífero en esa tierra, y piden también que sea de renombre en Israel, recordemos que como pariente redentor él está dispuesto a que su nombre se pierda con tal de restaurar el nombre Elimelec y Mahlón, pero finalmente, el perpetuo su nombre cuando estaba dispuesto a perderlo, hoy estamos hablando de él y han pasado más de 3000 años desde estos hechos, Crónicas, Lucas y Mateo le mencionan, Obed es nombrado como hijo de Booz, no como hijo de Mahlón o Elimelec, Dios vindicó  y perpetuo su nombre para darnos un ejemplo hoy en el siglo XXI de que aún podemos comportarnos varonilmente, de que aún hay hombres que están dispuesto a arriesgar sus vidas, sus nombres y posesiones por dar gloria y honor al Cordero.

En segunda instancia, los ancianos y el pueblo piden que la casa de Booz sea como la de Fares ¿Quién era Fares? Fue fruto de la unión irregular entre Tamar y Judá, probablemente se nombra porque esa relación también se dio en el contexto levirático, recordemos que Tamar era esposa de Er, hijo de Judá, quien hizo lo malo y Dios le quitó la vida, Onán era el hermano mayor soltero que seguía a Er y tomó a Tamar por mujer, pero este practicaba el coitus interruptus, como lo dice la Biblia eyaculaba en tierra, y no deseaba darle descendencia a su hermano ni a Tamar, por lo que Dios también le quito la vida, con todo esto, Judá no quiso darle a Tamar su último hijo (Sela); por lo que ella practico el engaño y se rebajó como mujer vistiéndose como prostituta para acostarse con Judá, y de esa única relación sexual que tuvieron nacieron Fares y Zara. ¿Por qué el pueblo pide que su casa sea como la de Fares? Primero, porque la descendencia de Fares fue muy nutrida, en comparación con su hermano Zara (Núm. 26:20-22), segundo los habitantes de Belén eran descendientes de Fares, y por último, la relación de Judá y Tamar, y la de Rut y Booz tiene una similitud, quizás una de las únicas, y es que Rut y Tamar eran jóvenes que no podían tener hijos y por otro lado Judá y Booz ya eran viejos, así que lo que el pueblo hace es dar una mirada retrospectiva a su propia historia y ver que Dios ha hecho de ellos un pueblo desde lo adverso, Dios escogió a la estéril y al anciano, a lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes, escogió lo que no es, para deshacer lo que es, y nosotros en Cristo somos fruto de esa elección. Así que Obed será heredero de dos casas: Israel y Fares.

Verso 13: Booz se llega a Rut, y Dios responde las oraciones del pueblo, y nuestra protagonista queda embarazada dando a luz un hijo. De todos los dolores que Rut sufrió, la muerte de su esposo, el hambre, la inicial apatía de un pueblo, la espera por un pariente redentor, dar a luz fue el dolor más placentero, el de mayor esperanza, ahora puede experimentar lo que dice Isaías 54:1 “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo”, el llanto de un niño, la alegría y júbilo de Booz y Rut se conjugan en esta escena, pero aún no hemos acabado la historia.

El libro finalmente se centra en Noemí, el autor quiere hacer un contraste con el inicio de la historia y el término de ésta. Leamos los versos 14 y 15:

Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos”

Primero las mujeres del pueblo alaban a Dios, porque se dan cuenta que él es el autor de esta historia, él había preservado vivo a Booz para que sea el redentor de Rut y Noemí, y el nombre de este hombre sería celebrado en Belén, no sería olvidado, pero simultáneamente se nos muestra que las mujeres están hablando en un sentido de Booz, pero también de Obed, porque éste sería restaurador del alma de Noemí y sustentaría su vejez, su nieto sería una fuente de bienestar, cuidado y provisión; es el nuevo redentor de la familia, ofrece nuevas esperanzas en lo material como en lo espiritual, Noemí prácticamente había muerto junto a su familia, quería que su nombre fuese cambiado a Mara, pero este pequeño, le devuelve el aliento, así que tanto Booz como Obed son redentores de Noemí; y el medio que Dios uso para esta restauración fue Rut, las amigas de Noemí señalan el amor que tiene Rut para con ella, un amor que fue capaz de dejar todo, su tierra, sus dioses, su familia, y abrazar a Noemí y a Jehová, Rut fue mejor para Noemí que siete hijos, el cual es un número que refleja perfección, Rut no sólo era una mujer virtuosa, sino que la palabra misma nos cuenta de su valor incalculable, que excedía a la de las piedras preciosas.

En el verso 16 vemos la escena final, Noemí toma al pequeño entre sus manos, en su regazo, esta imagen es conmovedora, recordemos lo siguiente, en el capítulo uno ella dijo que había vuelto a Belén con sus manos vacías, en el capítulo dos sus manos se llenaron de alimento dado por Rut, en el capítulo tres sus manos recibieron gracia a través de la cebada enviada por Booz, pero ahora al final de la historia, sus manos supuestamente vacías sostienen a un pequeño, en cuanto a la sangre Obed es hijo de Booz y Rut, pero en términos sociales es hijo de Noemí, es el hijo que Dios le ha dado en sustituto de los muertos, Noemí había perdido su tierra y Dios por medio de su palabra se la devuelve, fallecieron tres personas de su familia, Elimelec, Mahlón y Quelión, pero Dios le dio a Rut, Booz y Obed, él Señor restableció todas las cosas, salvó lo que se había perdido y la vida triunfa sobre la muerte. La palabra nos dice que Noemí sería el aya del pequeño, su maestra, y ¿qué le enseñaría?. Imaginémonos esta escena, el pequeño Obed y la anciana Noemí caminando de la mano por el campo de Booz, que pertenecía a Elimelec, en el pueblo de Belén y el pequeño le pregunta, ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos de Jehová? Ella respondería lo siguiente:

Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa. Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado” (Det. 6:20-25)

Noemí le enseñaría la historia de su pueblo, como el Dios de sus padres los libró de la esclavitud, le enseñaría su propia historia de lo que le pasó en Moab y Belén, que finalmente es la misma historia, la historia de redención, ella le enseñaría piedad al pequeño Obed, más allá que le enseñemos ciencias, artes, historia, matemáticas, y diferentes disciplinas a nuestros hijos, debemos enseñarles la más grande historia jamás contada, el Evangelio de Cristo, mostrarles a nuestros retoños desde pequeños que tienen un problema ante Dios, que son pecadores, que están destituidos de la gloria de Dios, que naturalmente son enemigos de Cristo, pero que él vivió la vida perfecta que ellos jamás vivirán, y murió por sus pecados e iniquidades, que crean en él como el Señor y Salvador de sus vidas, y esas palabras las repetiremos en nuestras casas, en los caminos, al acostarnos y al levantarnos. Si nuestro mensaje principal es otro, entonces pasara lo que dice Voodie Baucham:

“Si los padres han criado a sus hijos para ser médicos, abogados, deportistas, músicos, u otra actividad, pero no los han criado para honrar y obedecer a Dios han fracasado”.

Finalmente, en el verso 17 las amigas de Noemí le dan nombre a su nieto/hijo, este acto de dar un nombre era un acto social y se tenía la intención de reflejar el carácter del recién nacido, el cual se llamará Obed, que significa siervo, al igual que sus padres, y abuela, este pequeño vendría a servir y no a ser servido, sería el padre de Isaí y abuelo de David, quien sería el Rey de Israel.

Recordemos que estamos en el contexto del libro de los Jueces, y ¿cómo termina dicho libro?

En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25)

El libro de Jueces nos muestra un escenario desolador, caos, anarquía, desmembramiento de las tribus, desorden social, idolatría, muerte, dolor, sin embargo, el libro de Rut funciona como un Evangelio, como una buena noticia en medio de la hecatombe social y política de esos días, nos muestra que Dios estaba silenciosamente, en la cotidianeidad, en la tragedia de una familia, en la amargura de Noemí propiciando el camino para la venida de un Rey. Debemos desmitificar algo relacionado al Rey de Israel, siempre se hace alusión a que Israel exigió un Rey cuando supuestamente Dios no lo había prescrito, y que ellos desobedecieron al Señor en cuanto a este asunto, pero resulta que Deuteronomio 17:14 y 15 nos muestra que Dios en su plan sí tenía contemplado un Rey para Israel:

Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano”

Es decir, Dios si pondría un Rey, pero ese Rey no sería el que ellos quisieran, más bien debía temer a Jehová y guardar sus estatutos, y Dios se proveyó de un Rey, que fue David, nieto de Obed. Sin embargo, David no era el Rey que traería paz, justicia y redención final a Israel, más bien fue un pecador igual que nosotros a quien Dios impartió gracia. Entonces, ¿Quién era esa simiente de la mujer que habría de venir a darle un golpe mortal a la serpiente? ¿Quién sería el genuino Rey de Israel?

La misma escena que hemos estudiado en Rut, el nacimiento de un niño, fue profetizada años más tardes por el profeta Miqueas, apuntando a otra persona:

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2)

Desde Belén desde esa pequeña ciudad, saldría del mismo Dios (me saldrá) un Salvador, que sería hombre y Dios a la vez, y esto el texto lo evidencia, sólo Dios tiene origen desde la eternidad, sólo él es eterno, según Isaías sería llamado Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz, el Redentor que habría de venir, sería un hombre semejante a nosotros, para ser misericordioso, fiel sumo sacerdote y expiar nuestros pecados, es decir, él sería nuestro pariente redentor y sería Dios para mostrarnos las excelentísimas virtudes del Padre, pero al igual que Obed, sería un Rey siervo, un Rey que no esclavizaría a las naciones como lo hacían los reyes de las otras naciones, sino un Rey que trabajaría y conquistaría los corazones de sus enemigos desde adentro, cambiaría la naturaleza de sus corazones de piedra en corazones de carne, este Rey tal cual lo dice Jeremías 23:5 sería dichoso, traería juicio y justicia a la tierra mediante su servicio:

el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28)

El niño Rey de la profecía de Miqueas no nacería rodeado de gentes como el nacimiento de Obed, nacería en un pesebre, rodeado de animales, tampoco disfrutaría de la estabilidad social del Belén de Obed, más bien sus padres tendrían que huir a Egipto para que Herodes no le matara, vivió una vida simple como carpintero, nos enseñó al Padre a través del ministerio de la Palabra, formó a 12 discípulos y murió en una Cruz por lo pecados de su pueblo, el foco de la historia de Rut no es ella, Booz, Noemí u Obed, es Cristo y la Cruz, él es quien resuelve definitivamente nuestro problema de redención, pero con grandes contrastes a lo expuesto en este capítulo:

Booz tuvo que pagar dinero por la tierra de Elimelec, pero Cristo tuvo que ofrecer su vida, Booz redime a una mujer virtuosa, pero Cristo redime a una mujer idólatra que se prostituye tras sus propios dioses, Booz remide a Rut que significa amiga, pero Cristo se ofrece en sacrificio por sus enemigos, Booz recibió tierras, nosotros sólo ofrecemos esterilidad a nuestro redentor, Booz públicamente es alabado por el pueblo de Belén, Cristo es vituperado, abofeteado y herido por un pueblo que previamente le vitoreaba: Ohsanna. Nosotros pertenecíamos al reino de las tinieblas, nuestro pariente más cercano era el padre de mentira satanás, y para ser trasladados al reino de Dios, alguien tuvo que pagar el precio por nuestros pecados, alguien nos tuvo que comprar cuando no valíamos nada, alguien tuvo que perder, alguien tuvo que sufrir la afrenta del calvario, 1 Corintios 6:20 nos dice que por precio hemos sido comprados, la sangre del Cordero fue el costo de nuestra redención, el perdón de nuestras iniquidades no fue el resultado de una transacción monetaria, en un litigio en tribunales o en una negociación colectiva, no podíamos ofrecer nada porque estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, nuestra salvación debía venir desde fuera de nosotros, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, tomo forma de siervo, y se humillo por nosotros, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de Cruz. Pero a diferencia de Booz, que fue de renombre en Belén, Dios le dio un nombre sobre todo nombre, para que nosotros doblemos nuestras rodillas ante este Rey magnifico en Majestad.

El libro de Rut en su inicio nos muestra las consecuencias del pecado: caos, muerte, hambre, tierra con problemas de producción, esterilidad, pero al final vemos, vida, abundancia, satisfacción, fertilidad; y el inicio de un reinado,  porque eso es lo que Cristo vino a hacer en su primera venida, mostrarnos un adelanto de lo que experimentaremos en su Reino, pero hoy ya lo vivimos, ya lo palpamos. Rut nos muestra la restitución del significado del trabajo, del matrimonio, de la misericordia por los extranjeros y las viudas, la relación del cristiano con el trato humanitario y el orden social; Rut, Booz y Noemí hicieron una diferencia en Belén, no porque eran especiales en sí mismos, no porque eran los mejores, sino porque la ley de Dios fue escrita en sus corazones y amaban a Dios llevando un movimiento contracultural al de esos días. Nuevamente voy a algo que se ha repetido durante esta serie, Rut no nos muestra cosas extraordinarias como en el libro de Jueces, pero en lo cotidiano, en lo habitual, Dios estaba haciendo algo sorprendente, jamás pienses que cuidar de un pequeño niño es algo insignificante, o que tu trabajo es indigno porque debes recoger espigas, que enamorarte y desear casarte es anticuado para estos tiempos, o que ayudar a un extranjero o a una viuda o a tu suegra es algo no marca la diferencia, y que no tiene ningún sentido eterno, te equivocas hermano(a), si lo haces para su gloria Dios hará cosas extraordinarias y él ya lo hace en medio nuestro, lo veremos con nuestros ojos, mira la evidencia, mira hacia atrás, José fue un servidor y cambio la historia del mundo, Rut fue una servidora y termino siendo una de las madres del pueblo de Dios, mira a Pedro y su torpeza y como Dios lo transformó en un gran predicador, porque lo hacían para su gloria, Dios conoce el final de nuestras propias historias, quizás hoy al igual que Noemí te sientes olvidado por él,  que la mano de Dios está sobre tu vida y te aflige, pues sí, tu lectura teológica es correcta, pero Dios inflige dolor a los que ama para hacerlos más amables, para transformarlos  a su imagen, hermanos:

“Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Tim. 2:12)

Si quieres ser parte de su Reino, sufrirás, el sufrimiento no es una opción para el que es súbdito del Rey de Israel, al igual que él nos hacemos siervos, nos humillamos ente su mano poderosa para que cuando llegue el tiempo él nos exalte.

Ahora, este Rey no vino sólo a llamar a Israelitas para que sean exclusivamente sus súbditos, el invita a gente de toda lengua, tribu y nación, incluyendo moabitas, recordemos que Deuteronomio 23:3 nos habla de que no entrarían amonitas ni moabitas hasta la décima generación, pero Rut representaba mínimamente a la décimo primera generación,

10 años paso Rut en Moab junto a su esposo Mahlón, pero en el décimo primero se casó con otro Israelita y Dios le dio un hijo para darle un Rey a Israel, Rut, Booz y David no hacen grande a Jesús, él los hace partícipes de su genealogía, y su sangre fue derramada no sólo por la nación Israel, sino que por todas las naciones de la tierra, como dice John Piper:

“la sangre de las naciones corrió por sus venas y todos los impulsos etnocéntricos y racistas están crucificados en Cristo”

Nuestra Iglesia local es un ejemplo de ello, hoy hay venezolanos, colombianos, rumanos, ecuatorianos y chilotes que forman parte de esta embajada del cuerpo de Cristo. Miren lo que dice Juan 11:51-52:

Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”

Nuestro Rey es Rey para el griego como para el judío, él es Señor de todas las naciones.

Quisiera que tuviéramos una última reflexión sobre el convidado de piedra de este capítulo, nuestro anónimo Fulano. Tanto él como Orfa, toman una decisión, legítima, Orfa decidió volver a Moab y sus dioses, y Fulano no quiso redimir a Rut y encargarse de Noemí, superficialmente no hacen nada reprochable, lo que ellos hacen en definitiva es no amar, Orfa no amo a Noemí, y Fulano no amo a Rut, y por ese pecado sus nombres no trascendieron en esta historia, pero lo más aterrador es que sus nombres no fueron escritos en el libro de la vida, en ellos se hace visible lo que dice Proverbios 10:7:

“La memoria del justo será bendita; Mas el nombre de los impíos se pudrirá”

Podemos ver diferentes pecados en las escrituras, cobardía, robo, adulterio, murmuración, lascivia, avaricia, homosexualidad, fornicación, injusticia, homicidios, engaños, malos deseos, en fin, todos ellos son fruto de una misma raíz, no amar a Dios, no somos condenados simplemente por ser practicantes de estos pecados que son visibles, sino que detrás de ellos hay un problema aun mayor, odio y enemistad para con Dios, ¿qué piensas tu del amor Redentor de Dios? ¿Qué piensas tú de esta historia? Si hermano, es una historia bonita, nos da lecciones muy útiles, pero déjame decirte que tu eternidad depende con quién te identifiques: con Booz o Fulano, con Cristo o el mundo. Te preguntaras, pero ¿por qué tan radical?  Fulano se ama a sí mismo y esa es su condenación, él ama las cosas que hay en el mundo, no está dispuesto a seguir al Dios de Israel, él mira el costo y sabe que no puede cargar la Cruz de Cristo. Pablo nos dice en 1 Corintios 16:22

“El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema”

¿Sabes que quiere decir anatema? Maldito por Dios. Pablo está definiendo lo que es ser un Cristiano y que no es ser un Cristiano. El que no ama a Cristo terminará en el infierno, lo que pienses de Cristo, lo que sientas por él odio o amor, definirá tu eternidad, no hay más posiciones que esas. Charles Spurgeon oraba pidiendo al Señor que le perdonara, porque el veía la Cruz y su condición y le molestaba el hecho de no amarlo más, porque él conocía lo pecaminoso de su corazón ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste esto? ¿Amas al Señor tu Dios con todo tu ser? ¿Estas creciendo en amor por él? ¿Cómo se traduce eso en tu batalla por el pecado? ¿Tu búsqueda por él se ha vuelto más intensa? Hermanos miembros de la congregación, hermanos que desean ser miembros de IBGS, ¿Está creciendo tu amor por la esposa de Cristo? Porque si no la amas a ella, no amas a Dios; si no amas a tu hermano no amas a Dios, si no amas su Palabra no le amas. Si te identificas con Booz estarás dispuesto a pagar un precio, como lo hizo nuestro Rey redentor en la Cruz, pero si te miras los pies espirituales y te falta un zapato es porque el mismo espíritu de Fulano habita en tí y ten en consideración que ese Rey que fue siervo, vendrá, pero regresará como el león de la tribu de Judá a reclamar lo que es suyo ¿y quién podrá mantenerse en pie?

Por eso te aconsejo que compres la verdad y no la vendas, Cristo es la verdad, compra el campo de la Cruz, vende todo lo que tienes, sigue a Jesús, cásate con su novia, sé parte de este pueblo y tendrás vida en abundancia, porque así es la vida que da Cristo a sus súbditos.

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